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28 de September, 2020

7 consejos súper fáciles para empezar a meditar desde 0

La meditación es la práctica adecuada para encontrar a tu niñx interior. Te ayuda a mejorar la atención, subir tus vibraciones energéticas, te brinda mayor lucidez y agranda tu sentido de empatía hacía el exterior. También sirve como herramienta para esclarecer dudas y despejar la mente en momentos de tensión o estrés.

Por: Paula Oyuela.

(Animanthra en Instagram) animanthra@gmail.com

Empezar con esta práctica es una cuestión de decisión ya que todos podemos hacerlo. Hoy día nuestra cultura occidental incorpora cada vez más y más elementos para su fácil comprensión y nos brinda alternativas al alcance de nuestras manos para que la iniciación sea sutil, fácil y accesible para todos los curiosos que escriban “Cómo empezar a meditar” en su buscador. 

Todo momento es un buen momento para empezar a meditar, la idea de que ésta es difícil o que exige esfuerzo es completamente errónea. Todo es cuestión de encontrar el tipo de meditación y la técnica más apropiada. Dirígete a un lugar donde no te molesten, donde puedas desconectar el celular, desconectarte del mundo y reconectar con tu ser

 

#1 Vuélvete amigue con tu mente. 

Existe algo llamado “El síndrome de la mente de mono” y normalmente se da al comienzo de la meditación, en aquel instante en que intentas concentrarte pero tu mente salta y salta de un tema a otro. Aquí la solución: Vuélvete un observador. Cuando medites, hazlo teniendo en cuenta que tus pensamientos no van a detenerse, pero no permitas que estos te manejen, intenta no quedarte atrapado cuando aparezcan; obsérvalos y dirige tu atención de nuevo a la respiración. 

Esta fase es normal, forma parte de limpiar lo que te está desgastando en el día a día, tu único trabajo como meditador es dejar que todas esas cosas salgan de la mente, volverte indiferente a los pensamientos y retomar la concentración a tu propia respiración. 

 

#2 Ten tu estómago primordialmente vacío

De los momentos más propicios para meditar es antes de las comidas pues que si decides comer justo antes de realizar esta práctica, la energía de tu cuerpo estará enfocada en hacer digestión y no precisamente en la intención de tu meditación. Sin embargo, no te forces a meditar si tiene mucha hambre, es preferible que medites hasta 2 horas de haber comido. 

 

#3 Empezar con la respiración. 

La respiración es el proceso vital de todo ser vivo, es fuente de vida y la conexión entre mente y cuerpo, el hacernos conscientes de esta nos situa en el momento presente. Esta ha de ser natural, aquella que se produce en un estado de bienestar. 

Recomiendo empezar con 3 inhalaciones y exhalaciones profundas para oxigenar el cuerpo: 

  • Primero expulsa a fondo el aire de tus pulmones, para así provocar una inhalación profunda por falta de aire 
  • Inhala profunda y lentamente (fíjate que tu abdomen se hinche en el proceso) 
  • Reten el aire por unos segundos 
  • Cuando sientas la necesidad de exhalar, hazlo de manera prolongada, lenta y profunda 
  • Quédate sin aire en los pulmones por un instante; y cuando tengas la necesidad de inhalar, repite los pasos. 

#4 Sin afanes. 

Si eres principiante te recomiendo que no hagas prácticas muy largas. Entre 10-20 minutos es suficiente para las primeras veces que medites, ya verás cómo con la práctica eventualmente durarás mucho más sin ningún esfuerzo. Es mejor hacer pequeñas meditaciones pero que se integren a tu rutina del día a día que hacer 45 minutos un solo día a la semana.

Es lo mismo que cuando practicas un deporte, no es lo mismo hacerlo a diario que si te esperas al sábado para intentar compensar lo que no se hizo durante toda la semana. No sirve para nada, no crea memoria corporal. Recuerda que la meditación también es una práctica. 

#5 Sonríe.

Sí, por más cliché que esto pueda leerse, sonríe. La sonrisa da luz. Resulta bueno para la mente, el cuerpo y el espíritu. Podrás notar la diferencia. Una suave sonrisa acompañando la meditación te mantiene relajado, pacífico e intensifica tu práctica. 

 

#6 Comodidad ante todo.

No se trata de quedarte como estatua, con que tu espalda se encuentre recta es más que suficiente. Lo ideal sería posición de loto, es decir, sentados con las piernas cruzadas y con cada pie situado encima del muslo opuesto. Si te resulta incómoda, puedes poner unos cojines debajo de los glúteos o buscar otra postura que te permita tener la espina dorsal erguida. Sentados en una silla también cuenta.

Al ser una práctica ancestral, a través del tiempo, se han ido ramificando distintos tipos y técnicas de meditación. Como cada cuerpo es un universo, no todos los métodos resuenan de la misma manera con nuestros cuerpos, por lo que trata de tomarte un tiempo para relajarte, probar y explorar. Encuentra la postura que más te convenga y no te compares en caso de que compartas el espacio de meditación con otros. 

 

#7 Abre tus ojos y mueve tu cuerpo gradualmente.

Cuando te acerques al final de la meditación, ya sea porque tu meditación guiada ha finalizado o porque sientes que ya acabaste tu práctica individual, no te apresures a abrir tus ojos y empezar a moverte. Abre tus ojos lenta y gradualmente y tómate el tiempo necesario para tomar conciencia de ti mismo y el ambiente. De igual forma, intenta hacer movimientos ligeros con tu cuerpo mientras vuelves y te incorporas en la “realidad. Te recomiendo darte unos minutos para sentir las sensaciones de tu cuerpo al final de la práctica.